
Mi ruta diaria desde mi casa en Chorrillos a mi chamba en San Isidro es el largo y hermoso paseo que me brinda la T de cobre, el micro o bus gigante morado como Barney, este paseo es amenizado por los vendedores ambulantes, desde ancianos y niños que no deberían estar ahí, pasando por los cantantes de alguna canción super triste, el pata que hace bailar reggaeton a una marioneta de payasito bien viejita, hasta el vendedor de cepillos de dientes smart que me tiene loca con el floro de que son recomendados por el colegio nacional de odontología del Perú, mentiraaa!! me creí ese floro y compré 3 cepillos x 5 lukas jajaja, bien viva yo! y todos terminamos con las encías doloridas por lo toscas de las cerdas del cepillo ese del mal. Bueno, una vez más me voy por las ramas... jajaja.
El caso es que a pesar de este hermoso panorama, lleno de colorido y entretenimiento, yo me dedicaba a leer durante mi paseo diario de una hora, pero desde hace ya un mes, he cogido la costumbre de hacer una pequeña siestita durante el camino. Y es todo un arte!!
El procedimiento es así:
1. Subes al micro, observas rápidamente la escena, primero nunca sentarse muy adelante porque de ahí te hacen pararte cuando suben las viejitas, gestantes y demás, así que hay que buscar ubicaciones preferenciales por la parte de la mitad para el fondo. Si te toca estar parado debes buscar a alguien que tenga cara de que se va a bajar y te ubicas rápidamente.
2. De preferencia elige la zona pegada a la ventana, así podrás dormir más cómodamente, sin tener que accidentalmente usar hombros ajenos y despertar durmiendo románticamente en el hombro de algún personaje peculiar que te hace ojitos cuando te levantas.
3. Coje bien tus cosas y abrázalas y recuéstate hacia atrás o pegada a la ventana, con la boca bien cerrada eso si! hasta para dormir hay que cuidar el glamour y listo!! a soñar se ha dicho!
Puede suceder que durante lo más rico del sueño el cobrador del mal te interrumpa para cobrarte el pasaje o porque el muy mongo no recuerda que ya se lo pagaste.
También corres el riesgo de pasarte de tu destino, si agarras un super sueño así de esos y te despiertas 10 cuadras más allá. Si esto pasa, no entres en pánico, tranquilamente mantén la compostura y levántate como si nada hubiera pasado, péinate un poco y listo. Una pequeña caminata siempre hace bien.
Ahora, les cuento que después de tanta práctica, de tanta chamba en la agencia, de tanta mala noche por enfermedad de oruga o ardillo o amanecida por freelo, me he vuelto una total experta en el arte de dormir en el micro, puedo dormir por cuadras, y lo que es más peligroso.. PARADA!
Sí señoras y señores, jóvenes, jovenzuelas y Ricky Martin! puedo dormir parada!! pero eso sí, si han de buscar dominar este arte deben saber que la primera vez que me pasó, me abandoné tanto al sueñito que mis manos se soltaron del pasamanos, mis piernas se relajaron y mientras yo sentía en mi sueño eso de que te caes al vacío.. pues bueno..eso me estaba sucediendo, y no me caía al vacío sino al piso hediondo del micro.
Así que hágalo bajo su propio riesgo, espero que a usted señor leyente de la cada día más grande blogósfera no le pase ese rochesaso que me pasó a mi y supere su entrenamiento de una forma menos dolorosa.
(que bueno que no soy famosa, los chacales de Magaly me hubieran destruído con esa foto!)
Bueno, me voy a dormir, mañana es un largo día, lo bueno es que es un miércoles que parece viernes!!
Cuéntenme de sus experiencias somnolientas en el micro ;)