
Cuando eres pequeña tus papás te llevan a un sinnúmero de fiestas infantiles, muchas veces no conoces ni al dueño del cumpleaños que resulta ser un mocoso(a) insoportable, pero ni modo ahí estás y tu mamá te pide que "cambies de cara", que bailes, "que no seas tan chuncha". También los ves alguna noche de fin de semana renegando mientras se alistan porque van a llegar tarde a la reunión a la que tienen que asistir, y también escuchas por ahí alguna vez que no te pueden llevar porque se van a un velorio, pero peor aún si te llevan, ahí si que no entiendes nada y qué hay en esa caja rodeada de coronas y flores y gente con cara muy triste y otros que ríen muy animados y tu tienes que estar callado.
Bueno, finalmente entiendes que todas esas reuniones a las que no quieren ir, y tu tampoco, pero que son lo "socialmente correcto" son los denominados COMPROMISOS, algunos ineludibles en verdad.
Tengo 24 años y hasta ahora lo que consideraba como compromisos eran los cumpleaños de mis amigos o conocidos, compañeros de trabajo, ahora claro, algunos de hecho muero por ir, pero definitivamente hay algunos por los que no quisiera tener que asomarme pero que ni modo pues no? hay que "ir a cumplir", pero desde el año pasado han salido unos nuevos compromisos en mi agenda de los que no tenia la menor idea.. los velorios!! si, el año pasado murió el abuelo de un amigo mío y tuve que ir, y digo tuve porque en realidad él me avisó y me parecía descortés no ir, a pesar de que me siento absolutamente nula en situaciones de ese calibre precisamente porque a lo único que le temo en esta vida es al término de la misma, la idea me aterra y confrontarme con un occiso desconocido o conocido (peor aún) me da demasiada tristeza. Pero fui, y ahí estuvimos conversando con los demás asistentes, nos presentó a toda su familia que se veía aparentemente muy agradecida por nuestra presencia.
Y bueno, el martes me llegó el mensaje de mi mejor amiga (y comadre) que nos avisaba de la muerte de su abuelita, damn! pensé, así que llamé a Pierina y quedamos en juntarnos saliendo de nuestros respectivos trabajos para ir para allá y acompañarla. Fuimos en medio de la espantosa lluvia, Pierina me iba preguntando si en los velorios daban comida porque se moría de hambre, pero no, era en el velatorio del Carmelitas y yo sé que ahí está prohibido todo alimento, así que le conté que a lo mucho y nos darían las gracias. Llegamos y empezamos a transitar entre la gente con trajes negros, los que estaban alegres y los que estaban tristes, y a la hora que llegamos hasta donde la chata para darle el pésame la lengua se me trabó y no me salió ninguna palabra coherente, solo un "im sorry ñaña!!" y sentí tanta verguenza por mi frase, pero giula estaba absolutamente relax y es que la pobre abue estuvo sufriendo mucho ya hace meses y era un alivio que finalmente estuviese descansando. Así que nos jaló y dijo "vamos a conocer a la abuela" y nos llevó hasta el cajón, noooo!! pensé, y ella y Pierina se acercaron y empezaron a observarla, mientras Pierina le preguntaba si estaba segura de que estaba muerta porque parecía dormida, a lo que Giula nos contó que nos la estaba mostrando porque habían contratado a un maquillador experto mexicano para que la maquille para la ocasión y había sido un servicio bastante costoso, por lo que todos debían verla, :S y en eso comenzó a sonar el celular de Giuliana y nos fuimos lejos de la abuelita.
Después de que nos presentaron a toooda la familia, porque somos amigas desde pequeñas, pensamos en ir a la vuelta a tomar un café porque llovía espantosamente y hacía mucho frío. Fuimos las tres, acompañadas de cuatro más de sus amigas a un café llamado Oh La Habana!! y ahi nos sentamos, luego llegó la china y Pamela, y llegaron también las cartas, mientras pensábamos qué pedir, llegaron 2 amigas más de Giula y ya éramos como 12 personas así que tuvimos que juntar una mesa muy larga (por lo que con Pierina empezamos a sospechar que ese mensaje que nos llegó no fue sólo enviado a nosotras las denominadas amigas íntimas) llegó la mesera con su acento cubanesco y nos preguntó que deseábamos, y yo linda y embarazadísima iba a pedir mi capuccino pero primero pidió Giuliana, y dijo " a mi me traes una pilsen" y bueno.. por lo visto fue una reacción en cadena, todas terminaron pidiendo cerveza, yo un triste capuccino y Pierina un pan con pollo gigante y una manzanilla para bajar al plumífero. Y fue así como asistí al velorio más animado al que he ido, nos matamos de risa, conversamos de un montón de cosas y la pasamos muy bien. Para esto, el grupo había crecido por la presencia de dos mesas de similares características conformadas por las hermanas de Giuliana y sus respectivos amigos(as), y fue tal el animoso clima que mas de una se arrepintió de no haber llevado consigo su cámara.
Llegué a casa después de que la rata me recogió y dejamos a Pierina y le conté lo mismo que les cuento a ustedes, que fue el velorio más raro al que he ido, el más alegre, y me dijo que los velorios suelen ser así, siempre hay gente matándose de risa, lo cual a mi, seguro por mi miedo descomunal a la muerte me parece una falta de respeto alucinante, me dijo que es porque cuando la muerte es repentina sí hay mayor dolor de parte de todos, pero cuando la persona ha estado sufriendo demasiado, se llega a sentir una especie de paz de saber que ya no va a pasar por semejantes tormentos.
Yo no quiero gente que se ría en el velorio de mis seres queridos, es más no quiero gente, no lo sé y me da mucho miedo pensar en eso, no voy a pensar en el café para los asistentes, ni voy a querer contestar cuando las viejas inoportunas te preguntan "pero qué pasoooo???, si se le veía taaan bien" como he visto que suelen decir las viejas metetes a las viudas desconsoladas.
Yo pensando en todo esto y la rata me volvió a salir con eso de que "cuando yo me muera quiero que pongas reggae"


